Por. Félix E. Villarreal V.
En mi condición de compañero, militante y miembro del Sindicato de Trabajadores de la Educación Nacional SITEN, a manera de reflexión, quiero dedicar algunas líneas a mis compañeros Héctor Manuel Meneses Lorenzo y María Luisa Ureña, valiosos compañeros que, en vida, siempre mostraron su entusiasmo, compromiso, entrega e interés participativo en el seno de nuestro Sindicato; cada uno de ellos, acorde a sus cualidades, carisma y posibilidades, siempre aportaron su granito de arena pensando en el bienestar colectivo y participativo de la organización y por ende de esta gran familia llamada SITEN.
En definitiva, por cosas del destino y por decisiones de Dios todo poderoso, estos valiosos compañeros físicamente ya no están, pero si queda en nosotros esos momentos de convivencia y armonía, esos episodios compartidos y convividos con ellos al calor de la dinámica y mística clasista del SITEN; como marchas, piqueteos, los ciclos de seminarios de capacitación, reuniones de trabajo y planificación, convivios políticos, eventos culturales como el Día de Las Madres y Del Padre, los procesos electorales, entre otros actos y eventos; donde ambos compañeros Héctor Meneses (un tanto mesurado pero comprometido) y María Luisa (con esa sonrisa permanente y alegría muy propia de ella), siempre al SITEN le dijeron ¡PRESENTE!
A pesar de que el SITEN, es una organización sindical con apenas seis años y meses de estar en el ideario político y militante en el terreno universitario o frente a la coyuntura nacional e internacional, ha sido una expresión organizada que siempre ha velado por el bienestar e interés de sus agremiados y el de los demás trabajadores y trabajadoras que conforman esa gran familia universitaria. Y esto siempre fue compromiso asumido y asimilado en la práctica por los compañeros Meneses y María Luisa, ya que estuvieron allí, ante cualquier llamado que le hiciera su Sindicato.
Ante esa valoración cualitativa reconocida que hago a esto dos compañeros, pienso que, a pocos días de adentrarnos a la Semana Mayor de Reflexión, de convivencia religiosa y espiritual en el seno de nuestras familias; creo oportuno y necesario reflexionar como parte de esta familia llamada SITEN; sobre la importancia y valor de ese compañero y compañera que hoy tenemos allí a nuestro lado compartiendo, militando o participando de lo que hacemos como colectivo sindical. Ya que, cuando el creador nos convoca a ese viaje sin retorno, solo quedan los recuerdos, las anécdotas y momentos compartidos.
En ese sentido en lo personal y sé que para todos(as) como familia SITEN, en lo que va del año 2026, la partida sin retorno de nuestros compañeros Héctor Meneses (el 15 de febrero) y María Luisa (el 30 de marzo), nos ha dejado un gran vacío y también muchos recuerdos positivos y anécdotas vividas con ellos en el transcurso de estos seis años. Por ende, creo que lo mejor que podemos hacer es que, en cada tarea, actividad o accionar que realicemos frente a los momentos actuales a atender, sobrellevar o enfrentar como organización sindical, en el seno de nuestra Universidad, el país y la sociedad; ambos compañeros estarán ¡Presentes!; reconociendo además que el aporte participativo y activo del compañero o compañera del SITEN que hoy esté a nuestro lado (por muy pequeño que sea), ha de ser muy valioso y siempre digno de valorar y reconocer.
¡Hasta luego compañero Héctor Meneses y compañera María Luisa!
¡Que Brille Siempre para ustedes la Luz Eterna!


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