Algunas reflexiones sobre el Ché Guevara, dentro de la concepción del “Hombre Nuevo” y de nuestro compromiso colectivo en la militancia

8 de octubre del 2024, en el marco del 57 aniversario de la captura y asesinato al día siguiente, del comandante y guerrillero heroico Ernesto “Ché” Guevara, creo necesario compartir algunas reflexiones y aportes en torno a algunos planteamientos esbozados por este histórico y místico revolucionario en su época; quien en vida fue un médico, político, guerrillero, escritor, periodista y revolucionario argentino nacionalizado cubano. Y de esta forma encajarlos dentro de nuestra propia realidad nacional y como parte de nuestra concepción política, como militantes y representantes de organizaciones sindicales, solidarias, políticas y sociales de nuestro país.

En ese sentido, esa dimensión en torno a la concepción política, el símbolo místico y revolucionario del Che, en su interrelación con las prácticas de los sujetos, no solo nos expresan complejidades específicas, inherentes a todos los procesos simbólicos que forman parte imprescindible de toda experiencia de lucha y liberadora en nuestro país y para el mundo.

Armando Hart en una ocasión planteó que“Las interpretaciones en torno a lo que Che es y representa, han sido múltiples y diversas, marcadas por las más variadas intenciones, hasta llegar incluso a la contradicción”Con frecuencia, estas explicaciones se han sustentado en las vivencias o experiencias de determinados intelectuales y luchadores sociales que, complementadas con su propia lectura del legado del Che, resultan como una visión interesante del asunto. Aunque válidas, estas visiones aparecen marcadas por su condición de hipótesis, de adelanto o proposición, requeridas de una búsqueda desde los propios actores que, en sus prácticas, incorporan aspectos y asociaciones de sentidos crítico o analítico en torno al símbolo de Che.

Las apropiaciones que, desde muchos de nosotros como sujetos políticos y sociales, se han realizado de la vida y obra de Che a lo largo de las últimas cinco décadas; a nuestro entender, abarcan un amplio abanico de posibilidades, a partir de las características inherentes de los actores; compromiso, conciencia, pertenencias o militancias, ideologías, objetivos, conocimientos de la acción y por supuesto, el pensamiento de Guevara, así como el contexto político en el cual hoy se insertan sus planteamientos.

Para el Ché, la Revolución no es únicamente una transformación de las estructuras sociales, o de las instituciones del Estado. Es además una profunda y radical transformación de los hombres y mujeres, de su conciencia, costumbres, valores, hábitos, y de sus relaciones sociales”. Es el fortalecimiento en los principios y las convicciones sobre el querer y hacer lo mejor por la patria y por su pueblo.

Por lo que aportar o responder acerca de las razones y emociones que motivan el simbolismo de Che, hoy adquiere mayores trascendencias para las diversas luchas de resistencias actuales (en el escenario nacional internacional); y para los que nos definimos como sujetos y actores de este nuevo proceso. No hay que negar que, en la actualidad como sujetos y actores de nuestros propios procesos organizativos, nos encontramos en un período de debilidad, desarticulación y polarización, y, es evidente la presencia de una crisis dentro de algunos sectores progresistas, patriotas y dentro de la misma izquierda panameña; que, hoy debe llamarnos hacer una pausa, para analizar, reflexionar y plantearnos en colectivo hacer a las discusiones necesarias y correcta, para retomar y fortalecer el camino correcto de la lucha, encontrarnos dentro del espectro del movimiento social panameño (Unidad en la diversidad y Consenso), en esa búsqueda  de nuevos logros y conquistas en beneficio de las grandes mayorías de nuestro país.

Decía el Ché que “una Revolución sólo es auténtica cuando es capaz de crear un «Hombre Nuevo» y este, para el Ché vendría a ser el hombre en el siglo XXI, (el hombre de hoy), es decir; un completo revolucionario, convencido que debe trabajar y luchar todas las horas de su vida; ese hombre en compañía de su principal complemento (la mujer revolucionaria),deben sentir la revolución por la cual esas horas de trabajo no serán ningún sacrificio, ya que estará implementando todo su tiempo en una lucha por el bienestar social y colectivo de las mayorías. Y si el resultado final de esa actividad laboral, es lo que verdaderamente complace al individuo, entonces, deja de tener ese calificativo de «sacrificio» y pasa a convertirse en una revolución auténtica.

Esta debe ser una cualidad fundamental en un revolucionario o una revolucionaria, sentir como decía el Che, “La misma revolución como tal, para trabajar con entusiasmo y esmero por su país y por su gente”.Impulsado por grandes cantidades de amor al pueblo, aunado de un gran espíritu apasionado; para así realizar un caudal de acciones y hechos concretos orientados hacia un solo objetivo, lograr mejoras en nuestra sociedad en el entorno político, educativo, salubre, económico, cultural y social.

Para el Ché, la base fundamental de ese Hombre Nuevo es la Educación; ya que “es allí donde se va a lograr el cambio de la conciencia, ideológicamente hablando”. De esta manera, va actuando en los jóvenes de todas las edades y así se irá formando esa nueva generación que se espera ansiosamente, que irán creciendo con ese amor ferviente característico de un buen revolucionario(a), en otras palabras, no nacerán con el pecado original, así pues, se irá encontrando la fórmula para perpetuar en la vida cotidiana esa actitud heroica, revolucionaria y de verdadero amor a la patria.

Este planteamiento nos compromete entonces, a analizar reflexionar muy a fondo y detenidamente, sobre el ¿Cómo está hoy nuestra Educación Panameña en todos sus niveles? ¿Cómo está nuestra Juventud, en esa interrelación y como futura heredera de nuestro país?, y creo que la respuesta cada uno de ustedes ya la tiene. Pero eso puede cambiar grandemente (si y solo sí), cada uno, como ciudadanos comprometidos con la Educación nuestros jóvenes, asumimos la tarea de revertir esa caótica realidad, que, al pasar de los distintos gobiernos, han sido incapaces de resolver.

Respetados Compañero(as), amigos(as): Todos los espacios permisibles para la creación y fortalecimiento de una nueva conciencia y de una nueva organización, nos permitirá la oportunidad de crear conciencia crítica, conciencia de clase, de crear poder organizativo, popular y social; nos permitirán construir y acumular nuevas experiencias de trabajo y de acción, bajo el principio del respeto de los espacios y el reconocimiento del otro como expresión existente. Solo así podremos entonces encaminarnos a tener la fuerza necesaria para terminar con el poder impositivo y opresor. Encaminados a la construcción de esa nueva conciencia, y de esa fuerza necesaria para el logro de los cambios reales a favor de las grandes mayorías.

El Hombre Nuevo como hombre político (llamado “cuadro” por el Che), acompañado claro está de su complemento (la mujer revolucionaria), estarán destinados a cumplir esa misión fundamental en este proceso de transformación social y militancia revolucionaria en la lucha de clase.  Aquí nos referimos a los niveles de organización y de acción encaminados a crear verdaderos cambios, en esa perspectiva de lucha digna y unitaria; contra toda manifestación de individualismo, inmadurez política o de soberbia aún enquistada en algunos sectores de nuestra sociedad que hoy le siguen el juego a los que gobiernan y siguen siendo prisioneros de sus errores y fracasos.

A nuestro juicio, las consecuencias de esos errores y fracasos, altamente costosos para el movimiento popular panameño, no pueden ser asumidos por sus actores responsables, como un principio de “borrón y cuenta nueva”, y de “retornar nuevamente al ruedo”; sino que, por el contrario, se hace necesario asumir con humildad la responsabilidad, la autocrítica y las consecuencias negativas de sus actos, para así enrumbarlas por el camino correcto.

En otra dirección, nos corresponde entonces como expresiones desde el movimiento sindical en que nos desenvolvemos, como parte también de ese movimiento social y ciudadano al que pertenecemos; asumir la tarea de reorientar la acumulación de nuestro valioso proceso histórico de luchas, de cara la articulación real y horizontal de las fuerzas y actores sociales, verdaderamente comprometidos con un proyecto político, patriótico, alternativo y de nación y de unidad en la diversidad, con cambios importantes para nuestro país y en el que todos/as tengan su espacio de participación, consenso, decisión y de acción.

Para nosotros, en medio de nuestras complejidades existentes, esos cambios importantes que como organizaciones solidarias y sociales buscamos para nuestro país son más que necesarios. Es decir: tenemos que articular fuerza social encaminadas a la Unidad en la lucha, por la transformación de las estructuras sociales y de las instituciones políticas y económicas del hasta ahora régimen oligarca-empresarial-neoliberal, usurpador representativo de los intereses de empresarios, financiadores de campañas, dueños del poder económico, las trasnacionales y de los distintos partidos políticos existentes en nuestro país.

Entendiendo esto, en el entramado o tejido de esas complejidades, como militantes y dirigentes sindicales, patriotas y revolucionarios, debemos estar a la altura política (como claramente lo planteaba el Che), a fin de comprender la realidad que nos envuelve en torno a los diversos problemas, escándalos y crisis existentes en nuestro país, provocados por la incapacidad manifiesta de quienes han gobernado en el pasado y en el presente país, siempre garantizándoles los beneficios para los más ricos y poderosos que siendo la gran minoría, concentran más del 80 % de las riquezas del país.

Que este importante acto de conmemoración que hoy se le rinde al “Che”, sea el punto de partida en el presente proceso para retomar compromisos, la coordinación y apropiación del trabajo político y organizativo, en torno a la figura vigencia del pensamiento y acción revolucionaria de Ernesto Guevara de la Serna, por cada uno de los aquí presentes, al igual de los que militan y se agitan dentro de los sindicatos, nuestras centrales obreras a las que pertenecemos o como parte importante y activa del movimiento social al que pertenecemos; comprender que, más que ser simples espectadores…, debemos ser actores fundamentales en esta nueva etapa de la lucha, y, en las nuevas acciones de organización y de resistencia al capitalismo neoliberal y explotador.

Compañeros y Compañeras: ser ese (hombre nuevo o mujer nueva), hoy para la acción y la necesidad de su existencia, nos compromete a entender los niveles de madurez y de conciencia de lucha y de clases que debemos tener para comprender la importancia de trabajar en colectivo para lograr y construir la Unidad en la Diversidad con el consenso de nuestros modestos esfuerzos; para el logro de una mejor sociedad en nuestro país, que quiere vivir una liberación real, auténtica y plena, en igualdad de condiciones y de beneficios para todos y todas.

Por: Félix E. Villarreal V. / Secretario de Educación, Formación y Cultura laboral SITEN Foto: Archivo de Internet.

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