Por. Félix E. Villarreal V. /Secretario de Educación, Formación y Cultura Laboral del SITEN
Próxima a cumplir el 7 de octubre sus 89 años, la Universidad de Panamá sigue siendo número uno en el campo de la academia; inspirada siempre en la promoción de los más altos valores humanos y dedicada a la generación y difusión del conocimiento, a la investigación y a la formación integral, científica, tecnológica, humanística y cultural, dentro del marco de la excelencia académica, con actitud crítica y productiva.
La Universidad de Panamá, como bien lo describe el Artículo 3 de su Estatuto: “es una institución de educación superior universitaria, de carácter oficial, en la que se reconoce a los estudiantes como objeto y sujeto del proceso educativo, y tendrá, entre otros, los siguientes propósitos: ser un centro de estudios, de difusión de la cultura y de discusión de los problemas nacionales; fomentar el respeto a los derechos humanos, el progreso social, el ambiente y el desarrollo sostenible; formar el recurso humano con pensamiento crítico y conciencia social, así como generar y transferir el conocimiento en aras del desarrollo del país y el fortalecimiento de la soberanía nacional”.
Esta alta casa de estudios comprometida con su Misión y Visión sigue siendo el principal referente internacional por sus altos estándares de calidad académica e integral, y esto lo evidencia ese cúmulo de estudiantes provenientes de países y universidades extranjeras, que vienen realizando estudios y adquiriendo altos niveles de conocimientos; igualmente lo respaldan aquellos convenios académicos, de investigación, intercambio, proyectos, entre otros que la alta casa de estudios continúa suscribiendo a nivel nacional como internacional. Sin perder su esencia como Universidad pública y carácter popular; y que, a pesar de los constantes ataques negativos y mediáticos de sus detractores (internos y externos), frente a los obstáculos y barreras de corte presupuestarias; esta noble institución del pueblo continúa formando y entregando excelentes profesionales al servicio de la nación panameña.
En el transcurso de estos 89 años la casa de Octavio Méndez Pereira, en honor a este ilustre erudito y primer rector en 1935; a la fecha, con aproximadamente unos 4 mil 700 profesores y unos 4 mil 500 funcionarios administrativos, equitativamente distribuidos, impartiendo conocimiento y laborando en sus 2 Campus, los 10 Centros Regionales, 5 Extensiones y 27 Programas Anexos ubicados a lo largo y ancho de toda la geografía nacional, atiende en la actualidad una matrícula de más de 90 mil estudiantes y como corolario a la fecha ha entregado al país alrededor de trescientos treinta mil profesionales, en un país en el que cuya población oscila aproximadamente en 4 millones 538 mil 150 habitantes.
En otro sentido, es importante resaltar que, pese a las distintas adversidades, la Universidad de Panamá, mantiene un liderazgo en muchos de los rankings internacionales, como el Web Metrics, SClmago, Nutre Index y el UES; mismos que evalúan el desempeño de la institución y logros alcanzados en los últimos años.
Por ejemplo; en el ranking Web Metrics, elaborado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España, coloca a la Universidad de Panamá (UP) en el primer lugar por tercer año consecutivo; el ranking SCImago, que pondera exclusivamente publicaciones en revistas de alto impacto, la UP ha mantenido la primera posición durante tres años consecutivos; el ranking Nature Index, que mide la producción científica en ciencias naturales y de la salud, coloca a la UP en primer lugar, incluso por encima de instituciones especializadas como el Instituto Conmemorativo Gorgas y el Instituto de Investigaciones Científicas y Servicios de Alta Tecnología (INDICASAT).
Y en el caso del ranking UES, la Universidad de Panamá ocupa la segunda posición, ya que la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP) por el momento ocupa el primer lugar. Pero, aun así, dentro de este ranking la institución destaca en varios parámetros importantes, incluyendo producción científica, citas por investigación, redes internacionales de investigación y empleabilidad, en los cuales ocupa la primera posición.
Esta, la casa de Octavio Méndez Pereira, hoy ocupa altas calificaciones a razón de la Certificación de Reacreditación entregada oficialmente por el Consejo Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria de Panamá (CONEAUPA), con el máximo tiempo de 6 años; tras cumplir con todos los parámetros evaluados por los pares externos formados por profesionales académicos de alta experiencia y de origen internacional provenientes de 10 países diferentes, que la visitaron y evaluaron durante los meses de octubre y noviembre del 2022.
La Universidad de Panamá, como institución apegada a principios y valores, siempre ha sido tolerante y respetuosa de los derechos y las distintas posiciones políticas e ideológicas existentes en el seno de cada uno de sus estamentos que la conforman, entendiendo la importancia de fomentar en un ambiente de (respeto recíproco), el disenso, el debate de las ideas, del pensamiento crítico y la conciencia social.
Sin embargo, últimamente, aprovechando tal vez todo lo que contextualiza el párrafo anterior; hay una intención velada y se puede decir que hasta “sistemática” de lanzar ataques o cuestionamientos, no con la intención de apelar a que se resuelvan o solucionen (que sería lo correcto), sino con la intención al parecer de desprestigiar o de opacar todo lo positivo y el avance que con creces por décadas ha logrado la máxima casa de estudios a nivel nacional, como internacional.
A todas luces se percibe una intención de ataques mediáticos impulsados por ciertos individuos “conservadores, elitistas y hasta libertarios”, con la intención de desacreditar y descalificar constantemente a la Universidad de Panamá, al movimiento estudiantil, a las autoridades, profesores y hasta administrativos; que, (pese a las diferencias políticas o posiciones que puedan tener a lo interno); históricamente desde sus estamentos han sido actores y protagonista de innumerables avances, luchas, logros y conquistas en la evolución y expansión que ha logrado la Universidad de Panamá.Es claro que estos personajes “conservadores, elitistas y libertarios”, con objetivos muy claros e intenciones oscurantistas buscan borrar la memoria histórica, vulnerar el patrimonio, opacar, desacreditar y atentar contra el prestigio y renombre que a lo largo de 89 años ha logrado la Universidad de Panamá.
Podemos entender que, en una mega institución de formación académica que administra un inmenso y diverso personal con Deberes y Derechos (profesores, administrativos, estudiantes), en el desarrollo de sus tareas, funciones u obligaciones (académicas o institucionales), podrán discrepar, surgir o darse unos que otros problemas, descontentos, malestares, cuestionamientos o incluso denuncias a lo interno sobre temas o problemas de diversas índoles, algunos talvez leves, otros complicados o incluso algunos hasta muy complejos. Pero, para cada caso impera la responsabilidad de la institución y las autoridades competentes de resolver internamente estos asuntos, a través, ya sea del diálogo, sus órganos de gobiernos o mediante otros mecanismos autónomos, normados en el Estatuto, Ley y demás reglamentos internos; a fin de atender y determinar los correctivos necesarios o procesos disciplinarios según sea el tenor o particularidad de cada caso.
Ante la eventualidad de aquellos que, por su complejidad o tenor sobrepasen los procesos y procedimientos autónomos e internos de la UP, corresponderá entonces dirimirlos en otras instancias extras universitarias atenderlas, investigarlas, procesarlas o solventarlas; cumpliendo siempre las normas, procedimientos, leyes del debido proceso y de la Constitución Nacional de la República que les asista.
Como panameños y como universitarios debemos entender que esta es la Universidad del pueblo y para el pueblo, la que debemos defender y cuidar a toda costa de los “conservadores, elitistas, libertarios” y de aquellos “dueños del poder económico” que quieren arrebatársela a ese pueblo obrero, campesino, afro o indígena que es su legítimo dueño; por lo que esta hoy representa, patrimonial, territorial, infraestructural, académica, científica y culturalmente a nivel nacional e internacional.
Esta es la universidad que, frente a los actuales problemas nacionales y latentes en el país como la seguridad social, la salud, educación, desempleo, y frente a otros temas igualmente importantes como los del medio ambiente, cultural, campesino, de los pueblos originario, la soberanía, entre otros; como conciencia crítica de la nación debe estar siempre abierta de cara al pueblo panameño, acompañándolo en esa búsqueda de respuestas y soluciones necesarias en beneficio de las grandes mayorías y del país.
Debe ser siempre el epicentro del pensamiento crítico y de la dialéctica, organizadora e impulsora de los grandes debates académicos, culturales o políticos necesarios a fin de estar siempre en capacidad de orientar, presentar propuestas y soluciones a los diversos temas cruciales del país que demandan respuestas y soluciones inmediatas.


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