Por. Félix E. Villarreal V. / Sec. Educación, Formación y Cultura laboral del SITEN Foto: Ilustrativa Canva Pro
En nuestro país, para nadie es un secreto, que el tema que hoy está en la palestra pública, en los medios de comunicación y en el seno de los trabajadores del campo y la ciudad, es la Caja de Seguro Social, su actual y caótica crisis, su compleja realidad, y su futuro incierto como institución de salud pública y de seguridad social del pueblo panameño; donde también está en juego las jubilaciones cuasi inciertas e indignas para la gran mayoría de los trabajadores(as) de nuestro país.
Como antesala del tema a desarrollar, hay que partir señalando que la seguridad social es para todos y todas, es un derecho humano reconocido en el Artículo 22 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos; y, por otro lado, la propia Constitución Nacional de la República de Panamá en su Artículo 109, plantea que “Es función esencial del Estado velar por la salud de la población de la República. El individuo, como parte de la comunidad, tiene derecho a la promoción, protección, conservación, restitución y rehabilitación de la salud y la obligación de conservarla, entendida ésta como el completo bienestar físico, mental y social”.
Más adelante, en su Artículo 113, plantea igualmente que: “Los servicios de seguridad social serán prestados o administrados por entidades autónomas y cubrirán los casos de enfermedad, maternidad, invalidez, subsidios de familia, vejez, viudez, orfandad, paro forzoso, accidentes de trabajo, enfermedades profesionales y las demás contingencias que puedan ser objeto de previsión y seguridad sociales”.
Al respecto, la Dra. Alma Montenegro de Fletcher en su momento expresó que “la Caja de Seguro Social (CSS) juega un papel importante en la sociedad panameña y debe defenderse como tal”, ya que no solo atiende al que aporta con sus cuotas, sino también a los descendientes de la clase trabajadora en el país. Institución que, por el volumen de contrataciones y el caudal de recursos que maneja, tiene “enemigos” que quieren satisfacer sus intereses personales. Es por ello “tenemos que defender la Caja de Seguro Social como la institución más importante de la sociedad panameña”, precisó la ex procuradora de la Administración de la República y miembro del Comité de Asesores Externos de Ética y Transparencia de la CSS.
En otro sentido, como ciudadanos(as) debemos conocer que la Ley 51 orgánica de la Caja de Seguro Social (CSS), en su artículo 77, señala que están obligados a participar del régimen de la Caja de Seguro Social todos los trabajadores nacionales o extranjeros que brinden servicios dentro de la República de Panamá. Esta misma Ley 51, reitera que la CSS es a su vez la principal institución que administrar los componentes de la seguridad social, mediante los cuatro programas conocidos como: Enfermedad y Maternidad; Invalidez, Vejez y Muerte (IVM), Riesgos Profesionales y Administración.
Acorde a esa Ley, a los trabajadores cotizantes se le concederá prestaciones en salud y prestaciones económicas a corto y largo plazo. Una vez el asegurado llegué a su edad de retiro hasta ahora establecidas de (57 años las damas y 62 años los caballeros), mismos que podrán solicitar su prestación económica como es la pensión de vejez y modalidades establecidas en el artículo 168. Sobre Condiciones de acceso a la Pensión de Retiro por Vejez.
Sin embargo, el tema que hoy está en el tapete y que de hecho ha encendido las alarma en toda la población, es el tema de la “actual crisis irreversible” en que se encuentran los fondos de la CSS y sobre uno de los programas más álgidos como lo es El Programa de Invalidez, Vejez y Muerte, del cual, en el 2005, mediante la Ley 51 se crearon dos subsistemas de pensiones. Estos son: “El Sistema Solidario o de beneficio definido y el Mixto o de cuentas individuales”.
Es allí, donde creemos necesario hacer una especie de docencia entre uno y otro; como en efecto lo han estado haciendo algunas centrales obreras y sindicatos del país, realmente comprometidos con los derechos e intereses de los trabajadores que aportan y que, por ende, tienen el legítimo derecho de beneficiarse de la CSS.
Sobre el Sistema Solidario o de beneficio definido; podemos decir que en este participan, principalmente todos los que entraron al sistema hasta el 31 de diciembre del año 2007. Este Sistema Solidario se sostiene precisamente por la solidaridad intergeneracional. Es decir, los pensionados actuales cobran su jubilación de dos fuentes que son: La de las cotizaciones de los trabajadores activos y de Los intereses generados por las reservas.
Sin embargo, según sectores obreros y sindicales del país pertenecientes a CONATO y CONUSI, han planteado que la propia Ley 51 rompió esta cadena solidaria, al pasar las nuevas generaciones al sistema Mixto, ya que de esta forma se cortó el financiamiento de las pensiones y estos fondos ya se encuentran prácticamente en números rojos. En otras palabras, el Sistema Solidario no quebró, le cortaron de tajo todas sus fuentes de financiamiento, a razón del establecimiento del denominado Sistema Mixto; lo que significa que aquellos ciudadanos que entraron del 2008 hacia acá les será muy difícil cobrar sus pensiones o jubilarse como lo esperan.
Ahora bien, conozcamos en una forma sencilla sobre el Sistema Mixto o de cuentas individuales, del que participan principalmente todos aquellos que entraron a partir del 1 de enero del año 2008. Este sistema Mixto, a diferencias del Sistema Solidario, no tienen un porcentaje definido para las pensiones y estas dependen de varios factores que ponen en riesgo el monto a recibir los beneficiarios, entiéndase el Riesgo financiero, ya que las bajas tasas de interés sobre los aportes afectan el monto de las pensiones; al igual que el Riesgo por el número de cotizantes; es decir, que entre menos cotizaciones se realicen al sistema, menor será la pensión a recibir.
Y por último, el Riesgo de longevidad que describe claramente que entre mayor sea la expectativa de vida, menor será el monto de las pensiones. De acuerdo con los trabajadores organizados en el país, el Sistema Mixto o de cuentas individuales, sólo favorece a aquellos que tengan salarios por más de B/. 5,000.00 mensuales.
Sobre estos dos sistemas, para el economista y exdirector de la Caja del Seguro Social, Juan Jované, la actual crisis en el Programa de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM), se debe a la trágica ruptura de la solidaridad, luego de aprobada la Ley 51 de 2005, que en resumen “ha dejado a dos generaciones de panameños y panameñas sin respaldo, y otra generación atrapada en el sistema de cuentas individuales que va a llevar a pensiones, probablemente debajo del salario mínimo”.
Haciendo un resumen comparativo, tendríamos entonces que, con el Sistema Solidario o de beneficio definido hasta el momento actual, las pensiones a recibir corresponden al 60% del promedio de los 10 mejores años de salario. Ejemplo: con un salario de Bl. 1,000.00 en ese sistema solidario, el porcentaje de esa pensión equivale al 60% que es igual a Bl. 600.00 de jubilación mensual.
Mientras que con el Sistema Mixto o de cuentas individuales, la pensión máxima a recibir es equivalente al 35% del mejor salario obtenido en toda su vida laboral. Ejemplo: con un salario igual de Bl. 1,000.00 en ese sistema mixto el porcentaje de esa pensión equivale al 35% que es igual a Bl. 350.00 de jubilación mensual.
Aunque la propia Constitución Nacional de la República de Panamá, plantea en su artículo 114 que: “El Estado podrá crear fondos complementarios con el aporte y participación de los trabajadores de las empresas públicas y privadas a fin de mejorar los servicios de seguridad social en materia de jubilaciones. La Ley reglamentará esta materia”. Todas las opiniones y “fórmulas mágicas” apuntan a que debe ser el pueblo quien le busque solución a este gran problema.
Lo cierto es que, la actual crisis de la Caja del Seguro Social hoy se presenta como un desafío ineludible en la agenda política del actual gobierno, por un lado, y del pueblo junto a sus organizaciones obreras por el otro, exigiendo soluciones efectivas y un compromiso claro para salvaguardar el acceso a la salud y la seguridad social de la población panameña. Pero esta solución no debe pasar por pedirle una vez más al pueblo y a los trabajadores mayores sacrificios, cuando todos los panameños(as) son conocedores que durante décadas han sido los empresarios, sus empresas privadas las que evaden el fisco y violentan los intereses de los trabajadores al no reportar a la CSS los multimillonarios aportes de la cuota obrero patronal, al igual que gran negociado con los medicamentos a sobre costos que por año han mantenido las empresas farmacéuticas.
Para los dirigentes del movimiento obrero, articulados en CONATO y CONUSI, el señor Dino Mon y el sector privado del que viene y que representa, señalan que sus argumentos pretenden engañar al pueblo con un discurso de doble moral, cuando aseveran que “no habrá privatización de la CSS”, pero, sin embargo, esperan delegar servicios a otras compañías, la llamada externalización, que para los obreros es una forma de privatización.
Los dirigentes señalan además que el hoy nuevo Director de la CSS, ratificado en un “madrugonazo” en la comisión de Asamblea Nacional y por 38 votos a favor y 20 en contra y 13 ausentes (38 v/s 33) de los 71 del pleno de la Asamblea Nacional; mismo que viene de las empresas aseguradoras; es un impulsor de las medidas que no benefician a los trabajadores como la de aumentar la edad de jubilación y la cantidad de cuotas que pagan los asegurados para luego recibir un servicio de mala calidad en la atención médica y el acceso a los medicamentos, los más caros de la región.
En ese sentido, para los trabajadores y pueblo en general es falso que la única salida para salvar la Caja de Seguro Social sea aumentar la edad de jubilación, las cuotas u otra idea que surja de las denominadas “Medidas paramétricas”, como las que desde ya aúpa el ex representante de las Aseguradoras privadas y hoy recién nombrado nuevo director de la CSS. En ese sentido, y al margen de las agresivas argumentaciones mediáticas, de influencers y empresariales; las organizaciones gremiales, magisteriales y obreras del país, al igual que el pueblo panameño tiene bien claro que la salida correcta para salvar a la CSS es; por un lado, exigir a los empresarios morosos paguen los miles de millones que le deben a esta mega institución de salud pública; frenar el histórico negociado de los sobre costos de medicamentos y demás implementos médicos que vienen realizando los dueños de empresas farmacéuticas.
Y por el otro, apostar a la Recuperación del Sistema Solidario de la Caja de Seguro Social, donde se demuestra que entre generaciones se practique de hecho esa solidaridad. Esta salida va a garantizar a todas luces que se protejan los trabajadores que hoy cotizan y por ende los que les corresponda cotizar en el futuro. De lo contrario, las organizaciones magisteriales, obreras articuladas en CONATO y CONUSI, y demás sectores organizados del movimiento social panameño han manifestado claramente ir a lucha de no haber soluciones ante la crisis actual de la Caja del Seguro Social, defenderla y no permitir bajo ningún pretexto o maniobra que se impongan “medidas paramétricas” u otra fórmula lesiva al pueblo panameño.


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