66 años de la gloriosa gesta estudiantil y del Pacto de la Colina de mayo de 1958

Por. Félix E. Villarreal V.*

Para muchos panameños tal vez la historia patria le sea algo irrelevante, pero, desde nuestro punto de vista es importante y fundamental recordarla siempre; y muy en especial a la juventud de hoy que hace sesenta y seis años, estudiantes de diversos colegios secundarios del país, comprendiendo que el año escolar iniciaba con un verdadero “caos educativo” en aquella época; bajo la consigna de “más escuelas y menos cuarteles”, enarbolaron las banderas de luchas exigiendo el derecho a la organización estudiantil, el respeto a sus ideas, y el cese de la represión contra las organizaciones populares del país; de igual forma condenaban la corrupción politiquera en el aparato educativo y denunciaban la profunda injerencia de la política norteamericanas en la estructuración curricular de los planes de estudios.

Aquella juventud estudiosa y luchadora, perteneciente a la otrora Federación de Estudiantes de Panamá (F.E.P.) que comprendía la Unión de Estudiantes Universitarios (U.E.U.) y la Unión de Estudiantes Secundarias (U.E.S.),  representada por el Instituto Nacional, Colegio Artes y Oficios, Esc. Profesional Isabel Herrera de Obaldía, Instituto Fermin Naudeau, Instituto Istmeño, Liceo de Señoritas Instituto Justo Arosemena, Instituto Nacional de Agricultura, Esc. Normal Juan Demóstenes Arosemena, Colegio Félix Olivares, Colegio Abel Bravo y el Instituto Moderno, asumieron la responsabilidad de actuar en función de sus justas reivindicaciones y soluciones a los problemas existentes en la educación y en el país. 

Frente a la negativa e incapacidad del gobierno de la época, de actuar responsablemente a favor de los intereses de pueblo panameño, los estudiantes se organizaron para convocar grandes debates y movilizaciones estudiantiles a nivel nacional, acciones a las que se unieron las organizaciones estudiantiles de la Universidad de Panamá articulados en la U.E.U., el Partido del Pueblo y el pueblo panameño que se solidarizó espontáneamente con la lucha de los estudiantes secundaristas.

Estas movilizaciones y acciones pacíficas y legítimas de los estudiantes, arribaron hasta la Plaza Catedral para solicitar ser escuchados por el Presidente de la República. Sin embargo, fueron violenta y brutalmente reprimidas por la Guardia Nacional en aquella ocasión, hecho que dio como resultando las primeras diez personas asesinadas y centenares de manifestantes gravemente heridos. Aquel acto criminal de hecho fue denunciado nacional e internacionalmente por la dirigencia de la FEP y por todo el pueblo panameño, acto de barbarie que quedó registrado en las páginas de nuestra historia patria para nunca olvidar.

Aquel 19 de mayo, producto de una bomba lacrimógena sin explotar que impactó en el área del corazón, el estudiante artesano José Manuel Arauz fue el primer mártir en caer en las inmediaciones de la Plaza Catedral. Luego de esto, Rolando Jiménez, Belermina De León, Miguel Batista, Eduardo Oscar Girón, Luciano Paz, Héctor Gómez Díaz, Oswald Campbell, Manuel De Gracia y Luisa Barnett; fueron otros jóvenes asesinados durante aquella gesta de 1958. Época en que el mando presidencial estaba a cargo de Ernesto De La Guardia, quien a través de su edecán Raúl Arias Espinoza, ordenó aquella cruel y violenta represión, a raíz de que el movimiento estudiantil panameño actuaba en las calles demandando mejores condiciones de escolares, exigirle al gobierno de turno una mejor educación, democrática popular, científica y gratuita.

En medio del luto y dolor por los asesinatos cometidos, el pueblo panameño y su juventud estudiosa asumieron con dignidad y valentía, realizar los funerales y honrar a sus mártires caídos en la lucha y frente a sus tumbas hicieron el juramento de continuar la lucha, mismas que se prolongó el 21 y 22 de mayo, con acciones que igualmente fueron violentamente reprimidas bajo las órdenes directas del comandante de la guardia nacional Bolívar Vallarino, que además ordenó sitiar el Nido de Águilas y a sus francotiradores disparar contra los estudiantes que desde ese colegio resistían; acción criminal dejó varios muertos en ese templo enseñanzas.

La reacción de la dirigencia estudiantil de la Universidad de Panamá y de los pobladores de Santa Ana, Calidonia, El Marañón no se hizo esperar en solidaridad y defensa de los estudiantes Institutores, con la finalidad de lograr rescatarlos, para llevarlos en buses hacia la máxima casa de estudios para brindarles asistencia. Acto seguido vale resaltar que las múltiples acciones de protestas del pueblo panameño, fueron expresadas y en el desarrollo de las mismas iba dejando decenas de heridos; muchos de estos socorridos en lo inmediato y llevados al hospital Santo Tomás y otros a la Caja de Seguro Social.        

Ricardo Arturo Ríos Torres (q.e.p.d.), en su libro La Épica de la Soberanía en ese tema describe lo siguiente: “El país indignado por lo ocurrido se paraliza con una gran huelga nacional. El gobierno suspende las garantías constitucionales, censura a los medios de comunicación y militariza las ciudades de Panamá y Colón”, y no suficiente con esto, “La Guardia Nacional sitia a dos mil estudiantes instalados en la Universidad de Panamá, hay centenares de detenidos y heridos, el país llora a más de 30 panameños asesinados por la masacre iniciada el 19 hasta el 22 de mayo”.

Ante ese trágico escenario de luto, lágrimas y dolor en el pueblo panameño, la dirigencia estudiantil universitaria de la otrora FEP impulsan una acción que conlleva a que las autoridades universitarias encabezadas por el entonces Rector Dr. Jaime De La Guardia (tío del presidente de la república), en conjunto con gremios docentes, sindicales y profesionales del país logran algunas conversaciones con el gobierno en la búsqueda de un acuerdo de tregua ante la ola continua de represiones y conflicto nacional existente hasta ese momento.

Se logra “El Pacto de La Colina”:

La madurez política de la entonces dirigencia estudiantil y la solidaridad de las organizaciones populares del país, permitieron se abriera una ventana para afincar conversaciones en la búsqueda de aquella tregua y de algún acuerdo. Ello permitió que días después se lograra el conocido e histórico Pacto de la Colina aquel 29 de mayo de 1958, firmado en la Universidad de Panamá y en el que los estudiantes plantearon claramente sus justas e inmediatas demandas que en resumen exigían:

·         Resolver como prioridad la crisis de la educación panameña en ese entonces

·         Destinar mayor presupuesto a favor de la educación panameña.

·         Indemnización para los heridos y para los familiares de los mártires

·         Renuncia de los comandantes de la policía nacional, que liderizaron la represión y los asesinatos.

·         Renuncia y castigo ejemplar al edecán presidencial Raúl Arias Espinoza

·         Renuncia del Ministro de Educación, Víctor Juliao, por incompetente

·         La construcción de nuevos planteles, a nivel nacional, entre otras demandas y reivindicaciones legítimas.

En este pacto, el presidente Ernesto De La Guardia y su gabinete ejecutivo de acuerdo al profesor Ricardo A. Ríos T. “se comprometían a darle prioridad a las demandas estudiantiles para solucionar el caos educativos que se resumían en un asunto de urgencia notoria en respuesta a la democratización real de la educación nacional, indemnizar a los familiares de los caídos, liberar a los detenidos, adecentar a la Guardia Nacional y eliminar su participación en los negociados denunciados por la opinión pública”

Carlos Calzadilla en su obra Historia sincera de la República señaló que: “El Pacto de la Colina significó en el fondo, el reconocimiento del Panamá político, en su incapacidad para gobernar y quedó en blanco y negro la censura y corruptelas de aquel instituto armado de la Guardia Nacional dirigida por el comandante Bolívar Vallarino”.

Sin embargo, el incumplimiento posterior de este Pacto de la Colina se dio y la política represiva de Carlos Sucre como Ministro de Educación, en su afán de silenciar al movimiento estudiantil con la intención de expulsar a los dirigentes de las Asociaciones Federadas, así como la detención policía constante dirigentes estudiantiles, según Ricardo A. Ríos Torres, provocaron un estado de permanente agitación y protestas nuevamente en todo el país. Y la Guardia Nacional en octubre de 1958 volvió a sitiar el glorioso Nido de Águilas, ante la huelga general organizada por el Consejo Federal de la Federación de Estudiantes de Panamá.

Es importante, como registro a refrescar hoy, que aquel Consejo Federal estuvo conformado y estructurado aquel entonces por jóvenes destacados y militantes como: Andrés Cantillo Secretario General, Floyd Wendell Britton M., Secretario Ejecutivo, Blas Bloise en Organización, Humberto Bruguiatti en Prensa y Propaganda, Narciso Cubas Pérez como Secretario del Interior, Nicolás D´Anello en la Sec. de Relaciones Exteriores, Roberto Kraus como Secretario de Asuntos Nacionales, Ulises Martínez en la Sec. De Coordinación, Luís Aguilar en sec. De Asuntos Culturales, Eduardo Berbey en la Sec. De Finanzas, Ricardo Arturo Ríos Torres, Sec. De Actas y Archivos y Carlos Núñez como Secretario de Acción.

Sin lugar a equivocarnos, reconociendo de antemano el destacado papel patriótico de los dirigentes universitarios en lo que fue la “Operación Soberanía” aquel de mayo de ese mismo año, la generación estudiantil, histórica, heroica y luchadora del 19-20-21 y 22 de mayo de 1958, fueron verdaderos ejemplos de la acción, la consigna, la voz ética con principios y dignidad por pretender hacer de Panamá un país con la distribución de sus riquezas de forma equitativa y sin privilegios. Fue una generación, cuya juventud que, al calor de la lucha, demostró una conducta insobornable con una clara conciencia patriótica y social, que nunca claudicó en sus ideales y a su paso rechazó las ofertas y halagos del poder político.

En definitiva, aunque ya han pasado 66 años de aquella inolvidable gesta, desde nuestro punto de vista, aún hay tareas pendientes. Hoy por hoy son evidentes los múltiples problemas existentes en el sistema educativo, los reclamos y reivindicaciones de los estudiantes, los educadores y padres de familia. A nivel de la gran mayoría de escuelas y colegios públicos de nuestro país son apremiantes las necesidades y exigencias por mejoras en la calidad de enseñanzas, por mejorar las infraestructuras y tecnologías en los planteles educativos, las mejoras salariales pendientes a los educadores están a la orden del día.

Hoy, no se permite la existencia y organización estudiantil como las Asociaciones Federadas que en aquellas épocas existieron a nivel nacional en los principales colegios del país; los niveles la violencia y delincuencia aumenta en los planteles y aunado a ello continúa la deserción estudiantil por la actual crisis económica; entre otros aspectos y situaciones de importancia que en la práctica vienen demandando respuestas inmediatas a atender y resolver, pero que al parecer nunca han estado en la agenda de prioridades de los gobiernos pasados y del que ya está por concluir; que en su momento dijo que “La educación será la estrella que alumbrará el su gobierno” .

En ese sentido, a 66 años transcurridos de aquella gesta, al hacer un balance y una descripción objetiva del escenario actual y del que se vislumbra con el nuevo gobierno; corresponde a los gremios docentes y magisteriales, a las organizaciones sindicales y sociales del país; realizar los encuentros, reflexiones, análisis y debates necesarios a fin de levantar propuestas y trazar una hoja de ruta en la dirección de asumir el compromisos y plantearse acciones dirigidas a la retoma de las banderas históricas en favor de una educación pública realmente gratuita y de calidad, beneficiosa para el pueblo panameño en pleno siglo XXI, sigue siendo crítica.

66 años, la coyuntura actual del país y la que de hecho vendrá ha de convocar a la juventud estudiosa panameña de hoy, que desde sus respectivos planteles educativos y también a los de nivel universitario, han de retomar las tareas aún pendientes de aquella gloriosa gesta, enarbolar de con ello las banderas de lucha del Movimiento Estudiantil realmente Crítico, Combativo e Independiente en su accionar. A nuestro juicio, urge la necesidad convocar ya sea un Congreso o Encuentro Nacional a nivel Estudiantil, a fin de que puedan retomar y articular espacios organizados de análisis y discusión; que les permitan elaborar una agenda de temas frente a los diversos problemas nacionales, eco ambientales, políticos, económicos, sociales, étnicos, género, educativos y de salud del país; para que organizadamente puedan plantear acciones alternativas y dignas para el pueblo;  opciones concretas de cambios reales y de igualdad, exigir respuestas y soluciones frente al estancamiento educativo existente; demandando con ello soluciones inmediatas y de prioridad real, que le corresponderá atender el nuevo gobierno electo el pasado 5 de mayo de 2024, mismo que a partir del 1 de julio del presenta año asumirá la dirección como nuevo administrador del Estado.

Panamá, 16 de mayo de 2024.

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